Gestionar y resolver el conflicto en una relación: las pautas para el éxito

Mejora la comunicación, fomenta la empatía

Se ha demostrado que el 69% de los problemas en un relación son irresolubles. Esto se refiere básicamente a problemas relacionados con rasgos de la personalidad de nuestra pareja que nos ponen nerviosos o cuestiones sobre si ahorrar o gastar dinero. Estos estudios ponen énfasis en la idea de que las parejas deben aprender a gestionar los conflictos en lugar de evitarlos o intentar eliminarlos.

Intentar solucionar aquellos problemas que son irremediables es contraproductivo y nunca será posible eliminarlos por completo. Sin embargo, llevarlos al terreno de la discusión puede ser muy constructivo y aporta buenas oportunidades para la comprensión y el crecimiento mutuos. Vamos a presentar tres pautas de conflicto para ayudarte a ti y a tu pareja a gestionar de manera productiva los conflictos que tienen que ver con cuestiones que no se pueden resolver.

gestion de conflictos, mejora la comunicacion
  • Conflictos actuales

Esta pauta se refiere a los conflictos que tengas actualmente. Existe un modelo matemático basada en la teoría del juego, que describe la manera de gestionar un conflicto y a su vez, mejorar la cooperación con los demás. Si aplicamos esto a lo que nos ocupa, podemos destacar que las parejas deben posponer las tácticas de persuasión hasta el momento en que puedan establecer claramente su propia posición. Para conseguirlo, hace falta que el que habla y el que escucha lo hagan por turnos.

Además, los dos deben estar emocionalmente calmados mientras es su turno de hablar. El que escucha debería tomar notas de lo que el otro está diciendo, o como mínimo, escuchar con atención plena. Por su parte, el que habla debería focalizarse en empezar de manera suave: describiendo sus propios sentimientos y resaltando la necesidad de entenderse de una forma positiva y respetuosa.

*Claves para seguir esta pauta:

Si las cosas se ponen violentas, tomad un descanso de 15 a 20 minutos para hacer algo relajante y distrayente que os ayude a tranquilizaros. Cuando vuelvas a la discusión, solamente uno de los dos tendrá el turno de palabra, y el otro no debe interrumpirlo. Empieza la conversación con un tono suave o curioso. Habla desde la perspectiva del “yo” y expresa tus necesidades. Intenta arreglar las cosas. Usa frases clave para que tu pareja vea que intentas entender y mejorar la situación. Por ejemplo: puedes disculparte, usar apropiadamente el humor, decir “te entiendo”, etc. El lenguaje corporal también es importante. Asiente con la cabeza, busca el contacto visual e incluso ofrece algún gesto de afecto físico.

  • Heridas de apego

Esta pauta se focaliza en discutir las heridas emocionales del pasado, también conocidas como “gatillos” detonantes, o acontecimientos graves que ocurrieron previamente o durante la relación. Estos elementos pueden originar resentimiento a partir de hechos pasados que no fueron resueltos en su momento. Tienen mucho que ver con rupturas de la confianza.

Cuando tratamos con los “gatillos” propios o de nuestra pareja, es crucial que evitemos ser negativos. Es necesario que los dos hablemos con calma y que entendamos que todos los puntos de vista son válidos aunque no estemos de acuerdo. El objetivo es mejorar la comprensión de la perspectiva mutua y reconocer que los incidentes lamentables son inevitables en las relaciones largas.

Existen cinco componentes o pasos primarios en las discusiones sobre una herida emocional. Los integrantes de la pareja deberían centrarse en describir como se sienten: expresando su propia  realidad individual, explorando los “gatillos” subyacentes, asumiendo la responsabilidad, pidiendo perdón y desarrollando planes de mejora.

*Claves para seguir esta pauta:

Ofrece una disculpa sincera a tu pareja a pesar de que no estés de acuerdo con su perspectiva del conflicto. Céntrate en el hecho de que a veces herimos a nuestros compañeros y por eso debemos asumir la responsabilidad. Di en voz alta todo aquello por lo que te haces responsable, además de cualquier otro factor que pudo enfadarte o provocar el inicio de la pelea. Por ejemplo: “He estado muy estresado últimamente y lo he pagado contigo”.

Pregúntale a tu pareja qué es lo que necesita DE TI para seguir adelante y curar las heridas. Asegúrate de actuar luego según su respuesta.

  • El estancamiento y el diálogo

Cuando elegimos estar en una relación también estamos eligiendo un conjunto particular de problemas irresolubles.

Las parejas, en lo que se refiere a sus problemas perpetuos, suelen estar atascadas o en diálogo. Estudios demuestran que estos problemas suelen estar relacionados con diferencias de personalidad o con necesidades fundamentales de cada uno. Encontrarse en situación de diálogo -el estado preferible-, es cuando la pareja ha aprendido a ACEPTAR sus diferentes perspectivas sobre cierto tema a pesar de que a veces surgen pequeñas discusiones. En general, la pareja ha hecho las paces en lo que se refiere al conflicto y están de acuerdo con el hecho de no estar de acuerdo.

gestion de conflictos, mejora la comunicacion

Pasar del estancamiento al diálogo requiere analizar el significado y las ilusiones que forman la base de la firme perspectiva de cada uno. Es fácil, entonces, encontrar la manera de satisfacer los sueños o ilusiones de nuestros compañeros, que muchas veces equivale a satisfacer una necesidad interna que tiene que ver con el conflicto en cuestión. Las parejas que han conseguido gestionar correctamente un problema de estos, han aprendido a expresar la aceptación de la personalidad del otro, y son capaces de apreciar y de hablar sobre el significado interno de la posición de cada uno en un conflicto.

*Claves para seguir esta pauta:

Hablad por turnos. El que habla deberá comunicarse de manera clara y honesta. ¿De dónde viene tu posición en el conflicto? ¿Qué simboliza para ti? ¿Qué tipo de ilusiones o problemas internos se ven afectados por el problema?

El que escucha debe crear un espacio seguro para el que habla. No juzgues, no discutas y sobretodo no aconsejes o intentes solucionar el problema. Muestra un interés sincero en lo que tu pareja te está diciendo y dale suficiente tiempo y espacio para que pueda comunicar sus preocupaciones.

Pregunta cosas para que entre los dos podáis explorar el problema y su significado interno.

Busca maneras de crear pequeños compromisos que puedan preparar el camino a planes mayores. Si vuestros sueños son distintos, intentad encontrar áreas donde coincidan vuestros intereses o intentad hacer planes que den una oportunidad a los sueños de cada uno para crecer y hacerse realidad.

Todas las relaciones tienen problemas perpetuos que se van manifestando a lo largo de la vida en pareja. Cuando elegimos estar en una relación seria con alguien, estamos inevitablemente eligiendo un conjunto particular de problemas irresolubles. Nadie puede escapar de este hecho. Afortunadamente, tenemos una ciencia real que ayuda a las parejas a aprender a gestionar estos conflictos y a mantener su amor vivo y de manera saludable.