En busca de la felicidad

La felicidad es un proceso, una elección, un esfuerzo, una decisión. La nueva teoría del bienestar nos habla de que sentir placer no es suficiente, que perdernos en las mareas de lo hedonista mientras pasa el tiempo, no alcanza para disfrutar la felicidad es su plena manifestación. La vida nos depara buenos y malos momentos, y aceptar lo que nos viene, sin resistirnos, es una buena forma de buscar la felicidad, porque no podemos aspirar a ser siempre felices

no podemos aspirar a ser siempre felices, porque la vida nos depara situaciones difíciles

Evitar el dolor, no es una opción tampoco, ya que es parte de nuestra vida. Entonces, si no hablamos de evitar, hablamos de potenciar lo que sí funciona en nosotros y en nuestra cotidianeidad en general. Hablamos de estrategias eficaces de afrontamiento en lugar de evitación. Los problemas no desaparecen simplemente porque no les prestemos atención, los problemas desaparecen, se solucionan en parte o no nos destruyen porque activamente escogemos hacer algo al respecto.

Aceptar sin mostrar resistencia, es decir, sin rabiar, sin pretender que las cosas sean distintas, sin entrar en el bucle de preguntarnos el por qué, de declarar la injusticia, asumiendo que eso que nos sucede forma parte de nuestra vida, es una maravillosa manera de alcanzar la calma. Eso no implica resignación, ya que desde la serenidad será más sencillo encontrar soluciones, si las hay, a esa situación. Cuando estamos tranquilos somos más creativos.

buscar la felicidad

Igualmente, cuando las cosas no están saliendo tan bien como esperamos, una de las primeras herramientas a las cuales podemos apelar es a nuestra autocompasión. El ser exageradamente exigentes con nosotros mismos nos entristece y anula, nos estanca. Admitir que somos seres humanos imperfectos es más saludable que creer que jamás nos equivocaremos en nada. Cuando nos equivocamos evitemos castigarnos, sino comprendernos y ver si hay algo que podemos hacer para remediar el daño.

Estar obligados a tomar un número importante de decisiones al día resulta agotador, por eso podemos utilizar la rutina a nuestro favor. Quizás ya podamos tener organizado qué vamos a comer, o qué ropa utilizar en la semana. Si tenemos un trabajo extenuante estos pequeños detalles del día a día pueden agilizar las cosas.

Las rutinas aunque suenen aburridas, dan contexto y reglas a nuestra vida, que terminan muchas veces siendo beneficiosas al propiciar orden. Una herramienta que también podemos utilizar a nuestro favor son las clásicas listas de qué cosas tenemos que hacer durante el día. Pensar en el horario y el lugar, listas más detalladas, parecerían ser más eficaces que una lista común y corriente. A veces pequeños cambios se convierten en grandes. ¿Qué decides hoy para manejar mejor tus problemas cotidianos, y encontrar momentos de felicidad?