Trastornos de alimentación menos conocidos

trastornos de alimentacion

A la anorexia y la bulimina, los trastornos de alimentación del DSM-IV-TR se han sumado nuevos y sofisticados trastornos alimentarios, como la ortorexia, el síndrome del gourmet, la diabulimia, la vigorexia, la permarexia o la ebriorexia, entre otros, aunque no se encuentran todavía catalogados como una enfermedad.

 

La permarexia es un desorden alimenticio de personas que creen ser especialistas en nutrición, que provoca una constante preocupación por todo lo que come, haciendo una dieta contínua, e incluyendo siempre suplementos vitamínicos, productos diuréticos o con fibra.trastornos de alimentacion

 

La vigorexia es el resultado de una obsesión por adquirir masa muscular, característico de la población masculina con edades comprendidas entre los 18 y los 35 años, que no quieren verse excesivamente delgados ni flácidos, y su pasión es rendir culto al cuerpo, llegando a obsesionarse y sumar a este trastorno la ansiedad u otros problemas.

 

La ortorexia se define como la obsesión patológica por la comida sana. Es un grave problema que afecta tanto a hombres como a mujeres, que evitan productos que contienen grasas, o industriales, con conservantes, controla absolutamente todo lo que ingieren, ingredientes, aditivos, calorías, elaboración y formas de cocción de los alimentos. Todo tiene que ser natural y sano, lo que supone grandes restricciones y sacrificios Se considera un trastorno alimenticio de personas con alto poder adquisitivo, que basan su alimentación en productos ecológicos, y aunque la comida domina la vida de quien padece ortorexia, aunque es muy común la desnutrición entre quienes la padecen. Un ortoréxico lleva tan a rajatabla su dieta que comer con otras personas o fuera de su casa puede convertirse en un gran problema. El perfil del ortoréxico es el de una persona obsesivo-compulsiva, rígida, estricta y muy exigente consigo misma.

 

Los comedores compulsivos en cambio, tienen de base un problema de baja autoestima e inestabilidad emocional y llenan su vacío mediante ingestas exageradas. Los afectados por este desorden, ingieren grandes cantidades de comida en un pequeño período de tiempo, generalmente menos de dos horas, de forma incontrolable hasta sentirse negativamente llenos, lo cual suele conducir a la obesidad. Después de la comilona estas personas sienten ataques de culpa y desánimo. A diferencia de los bulímicos, estos episodios no están asociados a estrategias compensatorias inadecuadas, como el vómito, el uso de laxantes o la práctica compulsiva de ejercicio. El perfil de las personas que padecen este trastorno es el de sujetos maduros, con rasgos depresivos y que utilizan la comida para aliviar su angustia y malestar, y afecta sobre todo a mujeres. El trastorno por atracón puede estar presente hasta en el 50% de los grandes obesos.

 

El síndrome del comedor selectivo se caracteriza por seleccionar los alimentos que se ingieren a la vez que se limita la variedad. Se considera comedor selectivo a la persona que se nutre de menos de diez alimentos en un mínimo de dos años. En este caso es muy complejo hallar la causa de este trastorno, pues es un comportamiento que puede venir desde la niñez.
Generalmente está asociado a otros trastornos alimenticios. Las adicciones a determinados alimentos pueden presentarse a cualquier edad y muchas veces son resultado de problemas psicológicos, carencias afectivas, traumas o causas emocionales. La selectividad alimentaria también está relacionada con los trastornos obsesivos de la personalidad, como el trastorno obsesivo compulsivo. Este síndrome es difícil de detectar y reconocer. Los adultos no suelen ser conscientes de su problema y acuden a las consultas médicas por otros motivos como cansancio, desajustes metabólicos, problemas de piel, desmayos, etc., pues suelen presentar carencias de vitaminas, minerales y otros nutrientes.

 

El síndrome del comedor nocturno es un trastorno de comedores repetitivos e insomnes. Quienes lo sufren se levantan a comer compulsivamente por la noche aunque continúan dormidos, y después no recuerdan haberlo hecho. A menudo, hacen régimen durante el día. Afecta entre un 1% y el 3% de la población. Se suele dar en alcohólicos, drogadictos y personas con problemas de sueño. Suelen tratarse en unidades de trastornos del sueño. También observa una relación entre el síndrome y los períodos de tensión o alarma de los pacientes, si ésta disminuye hay una reducción de la ingesta nocturna.

 

Tanto al comedor nocturno como al comedor por atracones o compulsivo se les asocia con la bulimia y la obesidad, mientras que al comedor selectivo se le relaciona con la anorexia.

Este trastorno, como los anteriores, se caracteriza por la presencia de modificaciones en relación con la ingesta alimentaria, teniendo en común la alteración del comportamiento, lo que marca el carácter psiquiátrico de la enfermedad.

 

El Síndrome del gourmet provoca que quienes lo padecen vivan pendientes de la preparación, compra, presentación e ingestión de platos exquisitos. Suelen perder interés por sus relacione sociales, familiares y laborales. Se cree que es consecuencia de daños en el hemisferio derecho del cerebro, como tumor, traumatismos o hemiplegia. No suelen estar demasiado gordos ni les preocupa su obsesión. El tratamiento pasa por el neurólogo y el psiquiatra.

 

La diabulimia es una peligrosa patología en la que se mezclan la diabetes tipo I y los trastornos alimenticios. Afecta sobre todo a las mujeres diabéticas que deben tener un especial cuidado en su alimentación. El problema, y en lo que consiste este nuevo trastorno alimentario, es que saben que uno de los síntomas de su enfermedad es la tendencia a bajar de peso, por lo que dejan de pincharse la insulina, o se pinchan menos de la debida para lograrlo.
Sin insulina en sangre el cuerpo no puede utilizar los alimentos ingeridos como fuente de energía y la mayoría de las calorías se pierden. Pero lo que conlleva esta nefasta medida es que el organismo utilice las reservas de grasa a un precio muy alto, ya que esto se traduce en pérdida de masa muscular y ósea, y en desnutrición. Disparando su nivel de glucosa en sangre ya no es necesario vomitar, tomar laxantes o comer poco. Los efectos de este trastorno son los asociados a la diabetes sin tratamiento, desde la ceguera al fallo renal, el coma diabético o la amputación de miembros.

 

La ebriorexia es una combinación de anorexia, bulimia, y alcoholismo. Quienes la padecen no comen voluntariamente, aunque luego se dan atracones, para después provocarse el vómito, y todo ello con abuso de alcohol. Este trastorno surge de la necesidad de ser aceptado socialmente a través de la apariencia y la combinación de las drogas.