Depresión o tristeza

Tristeza y depresión no son lo mismo, y puede ser de gran ayuda aprender a distinguirlas, no solo para nosotros mismos, sino también para nuestros hijos, otros familiares y amigos, ya que el manejo oportuno de estas emociones puede prevenir lamentables consecuencias.

Aunque la tristeza puede ser parte de la depresión, ambas emociones poseen características que las diferencia una de la otra, de tal forma que una persona triste puede superar este proceso con un reajuste de ideas que puede hacer por sí mismo y hasta de forma natural, mientras que alguien deprimido debe ser tratado por un profesional.
depresión
La tristeza es la sensación de decaimiento de nuestro estado de ánimo, resultado de una situación desafortunada que hayamos vivido, tales como la muerte de un ser querido, una separación o la pérdida de trabajo, entre muchas otras circunstancias que en general a cualquier persona podrían generarle dicha emoción.

La depresión es en cambio una tristeza profunda que no siempre tiene una causa identificable o hasta es ilógica para el resto de la gente, y puede presentarse además acompañada por alteraciones de sueño (duerme en exceso o tiene insomnio) o de apetito (pérdida o aumento de que puede provocar cambios físicos), pérdida de interés en lo que antes se disfrutaba, falta de concentración, sentimiento de inferioridad o incapacidad, fatiga crónica, lentitud al realizar sus actividades o abandono de las mismas, y hasta posibles pensamientos suicidas o actos autodestructivos.

Así, las expresiones que se usan de forma cotidiana como “estoy deprimido porque me ha dejado mi novia”, “seguro que está deprimido porque le han castigado”, “se va a deprimir porque se quedó sin trabajo”, “estoy deprimido porque no me ha llamado”, “me deprime estar solo”, “está deprimido porque va mal en la escuela”, etc., son incorrectas en tanto no sean diagnosticadas por un profesional o no se hayan analizado el motivo y su surgimiento, su intensidad y duración,  el significado de la vivencia, le existencia de somatización, el cambio de rendimiento en sus actividades, la presencia de ideas o actos autoagresivos o suicidas, presencia de pensamientos negativos, disfuncionales o distorsionados. Por lo que, con el objetivo de aminorar las confusiones en tales casos, recomendamos suprimir los términos referentes a la depresión y sustituirlos por los de tristeza: “estoy triste porque….”.

En resumen, para saber si se está triste o deprimido es conveniente saber cuánto tiempo se ha permanecido con bajo estado de ánimo, qué actividades realiza y cuáles son los pensamientos y verbalizaciones que se tienen respecto a su vida y a su situación actual.

Recuerde que la tristeza es algo normal cuando se ha vivido alguna pérdida o duelo, pero puede volverse una enfermedad cuando tardamos demasiado en superar tal situación o nos sentimos imposibilitados para continuar con nuestra vida de forma satisfactoria y funcional.

De cualquier forma siempre que se tiene inquietud por la salud mental o emocional de nosotros mismos o de nuestros seres queridos, es sumamente importante buscar ayuda profesional.