Curar la depresión

depresión

La depresión suele ser el efecto de algún otro trastorno invalidante, un acontecimiento devastador, una actitud rígida frente a la realidad que puede llevar al hundimiento depresivo, como trastorno de ansiedad, ataque de pánico, trastornos fóbicos, problemas de relación, etc. En estos casos, la relación que la persona tenga consigo misma, con los demás y con el mundo marcará la naturaleza del problema.

En la depresión, lo que hace que una dificultad se convierta en problema, y éste en patología, es lo que la persona hace o piensa  y en su intento por resolverlo. Las soluciones que aplica pueden no funcionar, y en ese caso, normalmente la persona suele persistir en lo mismo para ver si logra resolver el problema. Esto complica la situación en vez de resolverla.  La  solución que aplican las personas deprimidas es siempre la renuncia, y esto agrava la depresión.

La persona con depresión presenta un comportamiento lento, desmotivado, impotente, negativo, sin esperanza, alegría, placer ni humor. La persona con depresión sufre mucho, es una víctima que sólo puede lamentarse. Repetir mucho las cosas hace que nos las acabemos creyendo, así que la persona que sufre depresión ha cambiado sus respuestas funcionales por otras de tipo depresivo. Así, siente que no puede salir de su situación porque no existen ni tiene los  medios, y en definitiva, no es capaz. El día a día de una persona con depresión se vuelve agotador.

La persona con depresión se siente impotente, RENUNCIA, y se coloca en el rol de víctima pensando de diferentes maneras:depresión

  • Siempre he sido incapaz, está en mi naturaleza
  • Pensaba que podía pero estoy equivocado, soy incapaz.
  • Creía en los demás, pero me han decepcionado.
  • Tengo principios, pero el resto del mundo no.

Siempre he sido incapaz

Derrotas sucesivas, imaginadas o reales, construyen la creencia en la propia incapacidad, y su repetición acaba por confirmarla. Estas personas con depresión están desmotivados, carecen de intereses ni deseos, sólo buscan la renuncia, y sus expectativas son negativas, con pensamientos absolutos y rígidos. Somatizan coleccionando síntomas inespecíficos, ansiedad y trastornos del sueño y la alimentación.

La vida diaria de las personas deprimidas está plagada de renuncias continuas por impotencia, y resignación. El victimismo de la depresión es el resultado de la renuncia.

Me he dado cuenta de que soy incapaz

Suele haber un episodio desencadenante donde la persona con depresión descubre que no es como creía ser y acaba pensando que ya no será como antes. Las personas con depresión de este tipo suelen ser muy perfeccionistas, y creen que si han fallado una vez ya no vale la pena intentarlo de nuevo. No pueden olvidar su error, son víctimas de sí mismos y de su incapacidad. Se rinden y piden ayuda, porque no se sienten capaces, y hacer cualquier cosa es arriesgado y acabará mal. Aparecen dificultades de concentración, dudas recurrentes, confusión e indefensión, desánimo, desesperación y llanto.  Hacen las cosas por inercia, no disfrutan con nada. El resentimiento hacia uno mismo aumenta la falta de autoestima. Somatizan mostrando cansancio, fatiga, y pesadez que no desaparece con el reposo, y sólo buscan descansar, como renuncia máxima. Presentan trastornos del sueño, de la alimentación, y hasta los de ansiedad. Hacen lo justo. Les cuesta explicar lo que les pasa, y pueden sentir vergüenza o culpa. Se rinden delegando.

El decepcionado de los demás

Las personas con este tipo de depresión son víctimas conscientes de un hecho concreto, se sienten traicionadas, pasivamente, hasta convertirse en víctimas, olvidando que pueden perdonar. Creen inconscientemente en la utopía positiva que a ellos ciertas cosas lo les pueden pasar porque siempre se han volcado en los demás. Se sienten decepcionados por otros que les han hecho sufrir, por  su superficialidad, ingratitud, maldad, etc. Tienen ideas rígidas y absolutas. Lo que antes les daba seguridad ahora les genera impotencia y rendición. Se retroalimentan con lo que han sufrido, recordando constantemente lo sucedido con eventuales ideas suicidas. Muestran irritabilidad, impaciencia o apatía, y autoconmiseración, sintiéndose culpables y sufriendo mucho. Somatizan presentando trastornos del sueño de todo tipo, sensación de fatiga, a veces dolores difusos o localizados, y trastornos de alimentación. Renuncian delegando, esperando cualquier acción que repare su daño.

El que tiene principios

Son intransigentes e intolerantes consigo mismos, con los demás y con el mundo. Combaten con el pensamiento pretendiendo que los demás y el mundo sean diferentes. La depresión viene del autorreproche y de la recriminación constante, y piensan que no hay solución. Son víctimas del mundo. Renuncian en el nivel práctico, pero combate con el pensamiento pretendiendo que el mundo sea diferente.

La persona con depresión debe entender que cuando delega o pide ayuda se rinde, y esto le perjudica, porque así la situación empeora. Se debe intentar que la persona con depresión descubra los recursos que cree que nunca ha tenido. Debe intentar comportarse como si estuvieran bien aunque no sea así, porque al cabo de cierto tiempo acabará por ser cierto y se sentirá mejor de la depresión. También se ha de evitar hablar del problema, porque cuanto más se habla de ello, más hacemos crecer la depresión.

Es un error tratar de consolar, animar o tranquilizar a una persona con depresión, pues ésta no creerá lo que le decimos, no cambiará su idea de incapacidad y se reforzará el papel de víctima.

La psicoterapia breve es el arte de persuadir a alguien para que haga algo diferente o más útil de lo que hace o piensa para mejorar, porque lo que hace ahora no funciona. La terapia estratégica breve busca romper la creencia disfuncional para después construir otra funcional. Con la terapia breve se pretende también evitar el riesgo de una recaída, pues las creencias, casi siempre inconscientes, activan ideas disfuncionales.

En Psicoterapia Breve y Positiva intentamos obtener el máximo resultado terapéutico con intervenciones mínimas y no invasivas que reactiven los recursos personales de las personas hasta entonces bloqueados por la patología depresiva.

BIBLIOGRAFÍA

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